(StatePoint) El virus respiratorio sincitial (RSV) se está propagando por todo el país, pero no es demasiado tarde para tomar medidas para proteger a los bebés de enfermedades graves asociadas con el virus.
Aunque es cierto que para los 2 años de edad casi el 100 % de los niños se infectarán con RSV, para muchos, la enfermedad puede ser grave, lo que puede provocar otras infecciones como bronquiolitis y neumonía, e incluso ser potencialmente mortal. De hecho, el RSV es la principal causa de hospitalización de los bebés. Los bebés más pequeños, los niños que nacen prematuramente y aquellos con enfermedad pulmonar crónica, sistemas inmunitarios debilitados, cardiopatía congénita y otras afecciones, tienen más riesgo de infección grave. Sin embargo, de los niños hospitalizados debido al RSV, el 75 % nació a término sin afecciones subyacentes, lo que hace que las precauciones sean importantes para todos.
Como parte de una campaña para ayudar a mantener sanos a todos los lactantes y niños pequeños, la American Lung Association, en asociación con Sanofi, está compartiendo estos conocimientos sobre el RSV con los padres, futuros padres y cuidadores de los bebés:
Hay varias formas de protección disponibles y funcionan de inmediato: Afortunadamente, hay métodos seguros y de eficacia probada para reducir drásticamente la gravedad de la enfermedad por RSV. Para la mayoría de los bebés, los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU. recomiendan una de estas formas de protección:
• Durante toda la temporada, incluidos febrero y marzo, se recomienda un anticuerpo preventivo del RSV para todos los bebés menores de 8 meses y nacidos durante o que entren en su primera temporada del RSV, y niños pequeños de entre 8 y 19 meses con mayor riesgo de síntomas graves del RSV, incluidos niños con enfermedad pulmonar crónica. Los anticuerpos preventivos no son vacunas, sino más bien proteínas que imitan los anticuerpos producidos naturalmente por el sistema inmunitario para ayudar a combatir los virus dañinos. Una dosis única proporciona protección durante al menos cinco meses.
• Una vacuna contra el RSV administrada durante las semanas 32-36 del embarazo. Esta opción se recomienda a principios de la temporada, de septiembre a enero. La protección dura aproximadamente seis meses después del nacimiento.
La protección es efectiva: El invierno 2024-2025 fue la primera temporada del RSV con amplia disponibilidad de anticuerpos preventivos y vacunación, lo que dio lugar a una disminución significativa de las hospitalizaciones de los bebés. Un análisis de los CDC sobre las tasas de hospitalización por RSV entre dos grupos de vigilancia, desde octubre de 2024 hasta febrero de 2025, encontró que dichas tasas de hospitalización fueron un 45% y un 52% inferiores en los lactantes de 0 a 2 meses durante el pico de la temporada alta del RSV, y entre un 28% y un 43% inferiores en los lactantes de 0 a 7 meses de edad, en comparación con las cifras de 2018. A pesar de esta tendencia alentadora, el RSV está circulando por todo el país, con un aumento de las hospitalizaciones, especialmente en bebés menores de 1 año, lo que hace importante tomar las medidas preventivas recomendadas y comentar la inmunización con su profesional sanitario.
Síntomas a los que se debe prestar atención: Los síntomas del RSV no suelen ser graves de inmediato; sin embargo, pueden volverse más graves unos días después de que comiencen los síntomas y pueden ser impredecibles. Llame a su prestador de servicios médicos si su hijo o hija presenta dificultad para respirar, ingesta insuficiente de líquidos o si los síntomas muestran un empeoramiento.
Usted puede ayudar a prevenir la propagación del RSV: El RSV se transmite de persona a persona estornudando y tosiendo; tocando objetos como juguetes o pomos de puerta que contienen el virus; o a través del contacto directo, como al besar a un bebé mientras está enfermo con el RSV. Tomar estas medidas preventivas diarias puede ayudar a detener la propagación del RSV:
• Evitar el contacto cercano con personas enfermas.
• Cubrirse al toser y estornudar con un pañuelo desechable
• Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante 20 segundos
• Limpiar con frecuencia las superficies que se tocan
• Quedarse en casa y evitar el contacto cercano con otras personas cuando está enfermo, lo que incluye mantener la distancia con los bebés incluso si está levemente enfermo
• Evitar compartir vasos, biberones o juguetes
• Mejorar la calidad del aire interior
Para obtener más información sobre el RSV en bebés, visite https://www.lung.org/rsv.
Dar la bienvenida a un bebé al mundo es un momento emocionante, con muchas oportunidades, preguntas y pasos nuevos que hay que tomar para estar preparados. Un paso que no debe perderse es una conversación con su equipo de atención médica sobre el RSV.
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